martes, 27 de septiembre de 2011

No lo soporto

La gente que te da la mano de la forma que le ha enseñado su libro "Expresión corporal para los negocios" y que está convencido de que la fuerza con la que aprieta es proporcional a la seguridad en sí mismo que tiene..

Las duchas donde el agua caliente tiene su momento, y que ese momento haya pasado ya cuando aún te queda lavarte la cabeza.

El moreno de rayos uva en el mes de marzo, en esos que quieren ser los primeros en estar preparados para el verano.

Los camareros que te perdonan la vida mientras consumes en sus locales.

La gente que decide empezar a montar en bici y se compra la bici de 700 euros, 2 maillots, 1 culotte, los zapatos especiales y una mochila de bici antes de saber cuánto y cómo los va a usar.

Las golosinas que se te quedan pegadas en las muelas.

Las gafas de sol que tapan el 70% de la cara.

La persona a la que le encanta darte una y otra vez con su codo en tu brazo mientras cuenta una historia graciosa, para que no pierdas detalle, supongo.

Los dependientes del Corte Inglés que te rodean como hienas cuando ojeas algo, te miran amenazantes (sonriendo, pero amenazantes) y te preguntan "te puedo ayudar?", bajo lo cual tu respondes "no gracias, sólo estoy mirando", lo cual es evidente, porque si necesitases algo ya lo habrías preguntado.

Las expresiones políticamente correctas y a la par políticamente absurdas que empleamos cuando hablamos de otros, tales como "el chico que está fuertecito", "la mujer de color" o "ese de mi departamento que no tiene mucho pelo".

Sentarme en un asiento caliente en el metro

Las comedias románticas en las que él, un chico atractivo pero algo patoso, se enamora de ella en alguna escena habitual como que se choquen y recojan juntos los papeles. A consecuencia de estar enamorado se pasa la primera mitad de la peli haciendo cagada tras cagada, lo cual le lleva a ella a pasar de él y liarse con otro tío que claramente no está hecho para ella. Sin embargo ella se da cuenta de su error por algún acto genial del chico número uno. En ese momento el chico número uno, al haber perdido la esperanza con ella, se lía con otra. El final inesperado consiste en una declaración mutua de amor y besuqueos sin límites acompañados de una escena de cama en la que no se ve nada y de una moraleja sobre el amor que a casi todas las chicas las deja reflexionando.

Los bares de Barcelona, en los que te cobran como tapa las aceitunas.

Los profesores que no valen para profesores

Que se me clave en la pierna todo lo que llevo en los bolsillos cada vez que me siento con vaqueros.

Las obras de mi vecindario cuando voy de turno de noche y tengo que dormir de día.

La gente que se ríe muy muy alto de sus propias gracias.

Y
SOBRE TODO
ANTE TODO
POR ENCIMA DE TODO

NO SOPORTO QUEJARME!

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