Miraba con impaciencia el símbolo iluminado del cinturón, inseparable amigo del cigarrillo tachado por dos grandes franjas rojas.
Se apagó. Click. Cinturón desabrochado. Y salgo al pasillo.
El zumbido del avión atraviesa las suelas de mis zapatos y hace vibrar todo mi cuerpo mientras me dirijo al servicio. Un par de vaivenes y me agarro a los asientos a mi paso para no perder el equilibrio. La gente duerme, descansa, lee, conversa. Entre dormir, descansar, leer y conversar no ven una pequeña figura de 1,25m tambaleándose por el pasillo.
Vuelvo del baño con cara de disimulo. Me siento junto a mi hermano. Meto la mano en el bolsillo y saco orgulloso 2 toallitas refrescantes y 2 jabones con aroma de Heno de Pravia.
Los nervios de volar entonces se resumían en tres sensaciones:
1) Jabones y toallitas gratis en los lavabos
(¿Por qué no se levantaba todo el mundo???)
2) Cacahuetes y lata de cocacola de 20cl a mitad del vuelo
(Y el arte de apurar muy muy poco a poco esos 20cl)
3) Las llegada y las luces de Palma de Mallorca, con el cuello roto desde tu butaca para no perderte ningún momento del aterrizaje.
Nervios preciosos. Nervios de esos que se planean con una semana de antelación.
Miro con impaciencia el símbolo del cinturón, inseparable amigo del cigarrillo tachado por dos grandes franjas rojas.
Se apagó. Click. Ojos cerrados. Desconecto. Comienzo a pensar. Todo eso que dejo. Todo lo que me espera. Quiero dormir. Mi rodilla no encuentra su sitio en la butaca de enfrente. Mi cuello viaja al antojo del piloto. No tengo nervios, no. Tengo miedo. De todo eso que dejo. De todo lo que me espera. Ya no hay jabones, ni toallitas. Me dan igual las jodidas latas de 20cl. Aterrizar significa que se acaba mi sueño.
Nervios. Me muerdo las uñas. Nervios de esos que ni se planean ni se quieren planear.
Carne de avión. El avión. Que encoje las distancias, que le da la vuelta los tiempos, que impulsa al recuerdo y que obliga a imaginarse en algún futuro.
Tantas veces he deseado teletrasportarme... me doy cuenta de lo absurdo de la idea. De imponer de golpe otra realidad sin el tiempo necesario para asumirla. De encontrarse con un nuevo escenario, cuando tu cuerpo sigue anclado al escenario anterior.
El avión. Que encoje distancias. Que no pregunta sobre tiempos.
Símbolo del cinturón apagado. Hemos llegado. Pueden encender sus teléfonos móviles. Pueden recoger su equipaje de mano. Pueden olvidarse de lo que dejan....
....
Si pueden....
lunes, 20 de octubre de 2014
martes, 7 de octubre de 2014
Deliciosa
Hay palabras que son lo que dicen ser. Palabras que cumplen lo que prometen.
Palabras como "delicioso". Y esque nadie negará que "delicioso" es una palabra absolutamente deliciosa. Y más deliciosa se nos hace cuanto más la repetimos.
Deliciosa era la tarde en Bruselas. El sol caía en cada tejado, la gente lo recogía en sus caras iluminando una media sonrisa y las bicicletas lo convertían en traviesas sombras acelerando y frenando sobre las aceras.
Cambié pantalón de traje por pantalón vaquero y zapatos de suela dura por bambas nike y bajé corriendo las escaleras del hotel con la intención de sumarme a la causa y poner voluntariamente mi cara para ayudar a toda esa gente a recoger el sol que caía al atardecer. Se me dibujaba la media sonrisa sólo de pensarlo en las escaleras.
Bruselas bullía. Los primeros pasos en la calle y viene de golpe esa sensación conocida. Ese gustito que da preguntarse "y ahora a dónde voy?", ese regustito que da responderse "venga, vamos a probar por aquí". Y dejarse llevar. Observar. Disfrutar de tu soledad, tu deliciosa soledad acorde con lo delicioso de todo lo demás.
Pocas veces es deliciosa la soledad. Pocas, contadas, contadísimas. Pero cuando lo es, qué deliciosa es.
Descubrirla, saborearla, darle su tiempo. Mirarse, dejarse estar. Entenderse, no preocuparse.
Es bonito viajar solo de tanto en cuanto. SÓLO de tanto en cuanto. La distancia (kilómetros), la distancia (cultura) y la distancia (lejos de nuestra rutina), son en ocasiones caprichosas el aliño perfecto para invitar a esa soledad buena, a esa soledad feliz, a la soledad de descubrir, de descubrirse. Las tres distancias nos predisponen y paradójicamente nos alejan de esa soledad dañina que tantas veces aparece cuando estamos rodeados de nuestra gente, en nuestra cultura, en nuestra rutina.
Viajamos solos y, así, solos, nos damos cuenta de que mucha gente está más presente en nuestro solitario viaje que cuando viajan a nuestro lado.
Somos así de raros. Soledad deliciosa que nos hace añorar en positivo a nuestra gente. Nos hace desear un nuevo viaje a los mismos lugares con ellos, nos hace vivir todo mucho más intensamente, con ansia de asimilar sensaciones, de no olvidar eso que sentimos en cada momento....
...ansias de no olvidar ese momento....
...porque no nos engañemos, todo eso bonito sólo tiene sentido si al final del viaje podemos contarlo.
Porque la soledad no debe durar ni un segundo más de lo que la hace ser deliciosa.
La tarde en Bruselas se apaga, dando lugar a una fina lluvia. La gente se esconde y vacía las calles. Llego al hotel.
Y con el fin de la deliciosa tarde se acaba mi deliciosa soledad.
Pijama y Skype para contarlo todo.
Lo dicho, no darle ni un segundo más a la soledad, no vaya a ser que deje de ser delicosa de golpe :)
Palabras como "delicioso". Y esque nadie negará que "delicioso" es una palabra absolutamente deliciosa. Y más deliciosa se nos hace cuanto más la repetimos.
Deliciosa era la tarde en Bruselas. El sol caía en cada tejado, la gente lo recogía en sus caras iluminando una media sonrisa y las bicicletas lo convertían en traviesas sombras acelerando y frenando sobre las aceras.
Cambié pantalón de traje por pantalón vaquero y zapatos de suela dura por bambas nike y bajé corriendo las escaleras del hotel con la intención de sumarme a la causa y poner voluntariamente mi cara para ayudar a toda esa gente a recoger el sol que caía al atardecer. Se me dibujaba la media sonrisa sólo de pensarlo en las escaleras.
Bruselas bullía. Los primeros pasos en la calle y viene de golpe esa sensación conocida. Ese gustito que da preguntarse "y ahora a dónde voy?", ese regustito que da responderse "venga, vamos a probar por aquí". Y dejarse llevar. Observar. Disfrutar de tu soledad, tu deliciosa soledad acorde con lo delicioso de todo lo demás.
Pocas veces es deliciosa la soledad. Pocas, contadas, contadísimas. Pero cuando lo es, qué deliciosa es.
Descubrirla, saborearla, darle su tiempo. Mirarse, dejarse estar. Entenderse, no preocuparse.
Es bonito viajar solo de tanto en cuanto. SÓLO de tanto en cuanto. La distancia (kilómetros), la distancia (cultura) y la distancia (lejos de nuestra rutina), son en ocasiones caprichosas el aliño perfecto para invitar a esa soledad buena, a esa soledad feliz, a la soledad de descubrir, de descubrirse. Las tres distancias nos predisponen y paradójicamente nos alejan de esa soledad dañina que tantas veces aparece cuando estamos rodeados de nuestra gente, en nuestra cultura, en nuestra rutina.
Viajamos solos y, así, solos, nos damos cuenta de que mucha gente está más presente en nuestro solitario viaje que cuando viajan a nuestro lado.
Somos así de raros. Soledad deliciosa que nos hace añorar en positivo a nuestra gente. Nos hace desear un nuevo viaje a los mismos lugares con ellos, nos hace vivir todo mucho más intensamente, con ansia de asimilar sensaciones, de no olvidar eso que sentimos en cada momento....
...ansias de no olvidar ese momento....
...porque no nos engañemos, todo eso bonito sólo tiene sentido si al final del viaje podemos contarlo.
Porque la soledad no debe durar ni un segundo más de lo que la hace ser deliciosa.
La tarde en Bruselas se apaga, dando lugar a una fina lluvia. La gente se esconde y vacía las calles. Llego al hotel.
Y con el fin de la deliciosa tarde se acaba mi deliciosa soledad.
Pijama y Skype para contarlo todo.
Lo dicho, no darle ni un segundo más a la soledad, no vaya a ser que deje de ser delicosa de golpe :)
domingo, 8 de junio de 2014
losers
Ahora que me siento me tiembla el estomago, me tiemblan las manos y titubean un poco los labios.
No se muy bien como hacerlo...pero lo único que me apetece es sentarme a daros las gracias.
Hoy ha sido un día perfecto...mejor dicho, me habéis regalado un día perfecto. Porque me conocéis. Porque sabéis lo feliz que me hacen estas gilipolleces. Lo de correr, lo de gritar, lo de abazarnos, mantearnos.He disfrutato como un niño pequeño.
Y ahora en casa, después de la ducha, mi cuerpo sonríe recordando todo pero mis labios se empeñan en seguir temblando.
Pienso en las ganas que tengo de devolverlos el cariño que me habéis demostrado. Hoy. Y cada dia desde que nos encontramos.
Así que ahí va. Para vosotros.
Losers, Este blog va por ustedes.
Así que Imaginad que estamos en esa mesa apurando el café y que ahora es mi turno.
Me volvería a poner nervioso. Volvería a bajar la cabeza para evitar llorar.
Pero ahora sabria que deciros.
Volviendo a casa pensaba en cada uno de vosotros. En lo que hemos compartido.
En lo que compartimos.
Me he dado cuenta de que con todos y cada uno de vosotros comparto algo. Y con compartir me refiero a que en una parcelita de la vida somos iguales. Y eso nos une. Y espero que nos una mucho tiempo, porque en la vida no es tan común tener esa enorme suerte.
Así que ahí voy.
Nacho. Me has hecho descojonarme todas y cada una de las veces que hemos quedado juntos. Por que? Por la enorme capacidad de inventar situaciones estúpidas que podrían pasar dentro de contextos serios. Debes saber (y se que lo sabes) que esto me da la vida. Me da la vida que estemos donde estemos siempre haya una manera de acabar riendo. Lo necesito. Reírme porque si. De los demas, de mi.
Por eso, por empeñarte en que no estemos mucho seguido sin reir, mil gracias.
Laura. Eres pura emoción. Es una delicia ver como te alegras por las cosas mas pequeñas, como nos contagias la alegría a todos con tu voz, tu expresividad, tu cariño. Tienes esa parte de dulzura que a mi me cuesta sacar y que envidio que saques de forma tan natural.
Por eso, por hacernos siempre un poco mas dulces, mil gracias
Ana. Eres la lucha. Me pareces una persona increíblemente valiente, capaz de sonreír siempre, pase lo que pase. Para mi has sido y eres un ejemplo, animosa, energética, siempre con nuevos planes en la cabeza, positiva.
Por eso, Por contagiarme siempre esa manera tuya de vivir, mil gracias.
Pedro. Me pareció muy bonito cuando tu amigo Quique comenzó diciendo en la cercemonia de tu boda algo asi como "que voy a decir de ti si eres mi hermano"...te tengo que decir que a mi me has hecho sentirme un poco así, preocupandote siempre por mi, demostrandome tu cariño en cada abrazo, alegrandote por mis alegrías y estando muy cerca en mis no alegrías.
Por todo eso, por ser casi como un hermano, mil gracias.
Edu. Poco a poco me has hecho también formar parte de tu familia. Compartimos eso de que nos gusta hablar poco de cosas bonitas porque pensamos que es mejor demostrarlas. Me has hecho sentir una persona importante, querida.
Por ewo, Por estar siempre cerca sin hablar, mil gracias
Raquel. Creo que tienes la virtud de la sencillez. Desde que te conozco me he sentido siempre a gusto contigo. Por que? Pues porque no te complicas. Sonríes, quitas peso a lo que no tiene que pesar y disfrutas. Y haces disfrutar.
Por eso, por tomarte las molestias de hacer todos los ratitos que pasamos contigo un poco mas sencillos, mil gracias
Ramon. Todas las conversaciones, todas las veces que nos hemos escuchado y que nos hemos abrazado. Eres quizá la persona mas integra que nunca he conocido, sincero, leal a tus amigos. Has sido mi mejor consejero, mi hombro, mi apoyo, mi energía muchas veces. Tantas decisiones juntos, yo sobre lo tuyo y tu sobre lo mío...
Por eso, porque mucho de lo mío tiene una parte de ti, mil gracias
Julio. Me gusta porque cada conversación contigo siempre es una gran conversación. Te paras a pensar muchas cosas que para mucha gente no tienen demasiado peso...pero que quizá pesan mucho en la vida. Y cada vez que nos juntamos intentamos resolver una parte de ese extraño mundo de las cosas que pesan. Eres directo, sincero, tienes claro que no quieres.
Por eso, por regalarme siempre un punto de vista nuevo sobre las cosas que parecían viejas, mil gracias.
Anna. Creo que eres la persona mas original que nunca he conocido. Me doy cuenta de que no paro de hablarle a los demas de ti, de tu forma de ver la vida. No entiendes la palabra imposible, ni el mundo sin color, sin movimiento, sin creatividad. Es una delicia escucharte, ser parte de tus planes, romper miedos y barreras contigo.
Por eso, por esa barita mágica con la que planificas nuestras vidas, mil gracias
Patri. Dicen que la naturalidad es la mas complicada de las poses. Yo te aseguro que para ti no. Es genial tenerte cerca, pasar un rato contigo. Hablar de todo, reír (reír y reír). Es difícil desxribirlo, pero haces sentir bien al que tienes a tu lado. A gusto, como dirían los navarros.
Por eso, por tu frescura, por ser tan normalmente genial, mil gracias.
Javi. Cuanto mas te conozco mas me sorprendes. Eres quizá la mejor persona que he conocido en Barcelona, tienes detalles humanos excepcionales. Te esfuerzas en ser siempre cálido, cercano (lo confirmo, viene de familia) meteduras de pata? Millones, pero nada que no se arregle con una sonrisa.
Por eso, por llevar ese calorcito de tardajos allá donde vas, mil gracias.
Cesco. Siento que eres la persona mas parecida a mi en este grupo. Por tu forma de ver las cosas, por todo lo que necesitas a la gente, por tus prioridades en la vida...eres también un ejemplo para mi, como has conseguido calar tanto en todos nosotros estando lejos de tu casa, de tu idioma, de tu cultura.
Por eso, por ser el Guille al que aspiro a ser, mil gracias.
Y bueno, esto era todo.
Ahora estoy mas feliz.
No se muy bien como hacerlo...pero lo único que me apetece es sentarme a daros las gracias.
Hoy ha sido un día perfecto...mejor dicho, me habéis regalado un día perfecto. Porque me conocéis. Porque sabéis lo feliz que me hacen estas gilipolleces. Lo de correr, lo de gritar, lo de abazarnos, mantearnos.He disfrutato como un niño pequeño.
Y ahora en casa, después de la ducha, mi cuerpo sonríe recordando todo pero mis labios se empeñan en seguir temblando.
Pienso en las ganas que tengo de devolverlos el cariño que me habéis demostrado. Hoy. Y cada dia desde que nos encontramos.
Así que ahí va. Para vosotros.
Losers, Este blog va por ustedes.
Así que Imaginad que estamos en esa mesa apurando el café y que ahora es mi turno.
Me volvería a poner nervioso. Volvería a bajar la cabeza para evitar llorar.
Pero ahora sabria que deciros.
Volviendo a casa pensaba en cada uno de vosotros. En lo que hemos compartido.
En lo que compartimos.
Me he dado cuenta de que con todos y cada uno de vosotros comparto algo. Y con compartir me refiero a que en una parcelita de la vida somos iguales. Y eso nos une. Y espero que nos una mucho tiempo, porque en la vida no es tan común tener esa enorme suerte.
Así que ahí voy.
Nacho. Me has hecho descojonarme todas y cada una de las veces que hemos quedado juntos. Por que? Por la enorme capacidad de inventar situaciones estúpidas que podrían pasar dentro de contextos serios. Debes saber (y se que lo sabes) que esto me da la vida. Me da la vida que estemos donde estemos siempre haya una manera de acabar riendo. Lo necesito. Reírme porque si. De los demas, de mi.
Por eso, por empeñarte en que no estemos mucho seguido sin reir, mil gracias.
Laura. Eres pura emoción. Es una delicia ver como te alegras por las cosas mas pequeñas, como nos contagias la alegría a todos con tu voz, tu expresividad, tu cariño. Tienes esa parte de dulzura que a mi me cuesta sacar y que envidio que saques de forma tan natural.
Por eso, por hacernos siempre un poco mas dulces, mil gracias
Ana. Eres la lucha. Me pareces una persona increíblemente valiente, capaz de sonreír siempre, pase lo que pase. Para mi has sido y eres un ejemplo, animosa, energética, siempre con nuevos planes en la cabeza, positiva.
Por eso, Por contagiarme siempre esa manera tuya de vivir, mil gracias.
Pedro. Me pareció muy bonito cuando tu amigo Quique comenzó diciendo en la cercemonia de tu boda algo asi como "que voy a decir de ti si eres mi hermano"...te tengo que decir que a mi me has hecho sentirme un poco así, preocupandote siempre por mi, demostrandome tu cariño en cada abrazo, alegrandote por mis alegrías y estando muy cerca en mis no alegrías.
Por todo eso, por ser casi como un hermano, mil gracias.
Edu. Poco a poco me has hecho también formar parte de tu familia. Compartimos eso de que nos gusta hablar poco de cosas bonitas porque pensamos que es mejor demostrarlas. Me has hecho sentir una persona importante, querida.
Por ewo, Por estar siempre cerca sin hablar, mil gracias
Raquel. Creo que tienes la virtud de la sencillez. Desde que te conozco me he sentido siempre a gusto contigo. Por que? Pues porque no te complicas. Sonríes, quitas peso a lo que no tiene que pesar y disfrutas. Y haces disfrutar.
Por eso, por tomarte las molestias de hacer todos los ratitos que pasamos contigo un poco mas sencillos, mil gracias
Ramon. Todas las conversaciones, todas las veces que nos hemos escuchado y que nos hemos abrazado. Eres quizá la persona mas integra que nunca he conocido, sincero, leal a tus amigos. Has sido mi mejor consejero, mi hombro, mi apoyo, mi energía muchas veces. Tantas decisiones juntos, yo sobre lo tuyo y tu sobre lo mío...
Por eso, porque mucho de lo mío tiene una parte de ti, mil gracias
Julio. Me gusta porque cada conversación contigo siempre es una gran conversación. Te paras a pensar muchas cosas que para mucha gente no tienen demasiado peso...pero que quizá pesan mucho en la vida. Y cada vez que nos juntamos intentamos resolver una parte de ese extraño mundo de las cosas que pesan. Eres directo, sincero, tienes claro que no quieres.
Por eso, por regalarme siempre un punto de vista nuevo sobre las cosas que parecían viejas, mil gracias.
Anna. Creo que eres la persona mas original que nunca he conocido. Me doy cuenta de que no paro de hablarle a los demas de ti, de tu forma de ver la vida. No entiendes la palabra imposible, ni el mundo sin color, sin movimiento, sin creatividad. Es una delicia escucharte, ser parte de tus planes, romper miedos y barreras contigo.
Por eso, por esa barita mágica con la que planificas nuestras vidas, mil gracias
Patri. Dicen que la naturalidad es la mas complicada de las poses. Yo te aseguro que para ti no. Es genial tenerte cerca, pasar un rato contigo. Hablar de todo, reír (reír y reír). Es difícil desxribirlo, pero haces sentir bien al que tienes a tu lado. A gusto, como dirían los navarros.
Por eso, por tu frescura, por ser tan normalmente genial, mil gracias.
Javi. Cuanto mas te conozco mas me sorprendes. Eres quizá la mejor persona que he conocido en Barcelona, tienes detalles humanos excepcionales. Te esfuerzas en ser siempre cálido, cercano (lo confirmo, viene de familia) meteduras de pata? Millones, pero nada que no se arregle con una sonrisa.
Por eso, por llevar ese calorcito de tardajos allá donde vas, mil gracias.
Cesco. Siento que eres la persona mas parecida a mi en este grupo. Por tu forma de ver las cosas, por todo lo que necesitas a la gente, por tus prioridades en la vida...eres también un ejemplo para mi, como has conseguido calar tanto en todos nosotros estando lejos de tu casa, de tu idioma, de tu cultura.
Por eso, por ser el Guille al que aspiro a ser, mil gracias.
Y bueno, esto era todo.
Ahora estoy mas feliz.
jueves, 3 de abril de 2014
Juego de roles
Como si en cada conversación, en cada reunión, en cada situación, en cada momento de nuestras vidas hubiera una gran máquina expendedora de capsulitas de colores.
Así me lo imagino yo. Como una inmensa máquina de Nespreso siempre delante nuestro.
Se activa el mecanismo. La estructura cilíndrica con miles de filas de colores comienza a girar. Clac. El motor se para. Clac. Se abre una trampilla y se oye la cápsula deslizando por la rampa.
Clac. Choca contra el tope del final de la rampa. Levantas la trampillas y ahí esta tu cápsula.
La miras. Estudias la estructura mate de su brillo.
Te la acercas a la nariz y saboreas su olor.
Tus dedos disfrutan unos segundos con la suave superficie exterior.
La abres. Te la bebes de un trago.Y te transformas.
Miras la máquina y grabado en el plástico de la base puedes leer "Expendedora de roles"
Empieza entonces el teatro inconsciente.
3,2,1 y acción.
La vida nos pone el rol. Nos lo sirve en bandeja y nos lo cambia cientos de veces, tantas como relaciones desarrollamos a lo largo de la misma.
Es por eso que nadie se siente malo, ni bueno, ni egoísta, ni generoso, ni tímido, ni extrovertido, ni conservador, ni extremista, ....
No nos decantamos por una manera de ser, porque a lo largo de nuestra vida, en función de con quién estemos y de qué es lo que esté pasando, atravesamos por todos los roles.
El rol manda.
El jefe que dirige desprecios con soberbia a sus trabajadores probablemente baja la cabeza con humildad cuando su jefe le dirige desprecios a él.
El cura que prodiga con su palabra a diario la paz y la solidaridad probablemente no se digne a perder mucho tiempo de su vida ayudando a su vecino que sabe que no tiene qué comer.
El policía que da una paliza en el cuartel a un inmigrante probablemente ha planeado ir este verano 2 semanas a ayudar a los niños somalíes.
El relaciones públicas que se lanza a hablar con desparpajo cada noche con miles de personas probablemente no se atreva a dirigirle la palabra a la chica de la que se ha enamorado.
La máquina expendedora de roles recuerda, tiene memoria la muy hija de puta. Y hace casi imposible cambiar el reparto de roles.
En la pareja, en el trabajo, en las relaciones con amigos. Se establece de primeras quién es el fuerte, quién el débil, quién el listo, quién el gracioso...y así queda para el resto de los días.
Es interesante encontrarse con viejos amigos del instituto o del colegio y comprobar cómo el que todos teníamos como el más pardillo es ahora un auténtico triunfador; o el más chulo lleva ahora la mirada baja.
En sus relaciones posteriores al colegio se deshicieron de sus roles, cambiaron su vida...pero de algún modo, cuando te encuentras con ellos, les resulta inevitable volver, aunque sólo sea un poquito, a ese rol con el que les conociste...
Es el juego de roles. Que nadie espere que le expliquen las normas :)
Así me lo imagino yo. Como una inmensa máquina de Nespreso siempre delante nuestro.
Se activa el mecanismo. La estructura cilíndrica con miles de filas de colores comienza a girar. Clac. El motor se para. Clac. Se abre una trampilla y se oye la cápsula deslizando por la rampa.
Clac. Choca contra el tope del final de la rampa. Levantas la trampillas y ahí esta tu cápsula.
La miras. Estudias la estructura mate de su brillo.
Te la acercas a la nariz y saboreas su olor.
Tus dedos disfrutan unos segundos con la suave superficie exterior.
La abres. Te la bebes de un trago.Y te transformas.
Miras la máquina y grabado en el plástico de la base puedes leer "Expendedora de roles"
Empieza entonces el teatro inconsciente.
3,2,1 y acción.
La vida nos pone el rol. Nos lo sirve en bandeja y nos lo cambia cientos de veces, tantas como relaciones desarrollamos a lo largo de la misma.
Es por eso que nadie se siente malo, ni bueno, ni egoísta, ni generoso, ni tímido, ni extrovertido, ni conservador, ni extremista, ....
No nos decantamos por una manera de ser, porque a lo largo de nuestra vida, en función de con quién estemos y de qué es lo que esté pasando, atravesamos por todos los roles.
El rol manda.
El jefe que dirige desprecios con soberbia a sus trabajadores probablemente baja la cabeza con humildad cuando su jefe le dirige desprecios a él.
El cura que prodiga con su palabra a diario la paz y la solidaridad probablemente no se digne a perder mucho tiempo de su vida ayudando a su vecino que sabe que no tiene qué comer.
El policía que da una paliza en el cuartel a un inmigrante probablemente ha planeado ir este verano 2 semanas a ayudar a los niños somalíes.
El relaciones públicas que se lanza a hablar con desparpajo cada noche con miles de personas probablemente no se atreva a dirigirle la palabra a la chica de la que se ha enamorado.
La máquina expendedora de roles recuerda, tiene memoria la muy hija de puta. Y hace casi imposible cambiar el reparto de roles.
En la pareja, en el trabajo, en las relaciones con amigos. Se establece de primeras quién es el fuerte, quién el débil, quién el listo, quién el gracioso...y así queda para el resto de los días.
Es interesante encontrarse con viejos amigos del instituto o del colegio y comprobar cómo el que todos teníamos como el más pardillo es ahora un auténtico triunfador; o el más chulo lleva ahora la mirada baja.
En sus relaciones posteriores al colegio se deshicieron de sus roles, cambiaron su vida...pero de algún modo, cuando te encuentras con ellos, les resulta inevitable volver, aunque sólo sea un poquito, a ese rol con el que les conociste...
Es el juego de roles. Que nadie espere que le expliquen las normas :)
lunes, 10 de marzo de 2014
las edades
Hay un dedo moviendo las agujas del reloj, adelantando y atrasando horas a su antojo.
Un pincel tapando con pintura los días y meses en los calendarios.
Una cuchilla rayando el año de nacimiento en los dnis
El tío de ahí arriba que inventó el juego dejó preparados dos montones de cartas perfectamente ordenadas.
Un montón de cartas con el dorso verde dentro de una caja verde.
El otro montón de cartas con el dorso rojo, dentro de una caja del mismo color.
Las cartas verdes contienen las distintas edades.
Las cartas rojas lo que nos toca vivir.
El otro montón de cartas con el dorso rojo, dentro de una caja del mismo color.
Las cartas verdes contienen las distintas edades.
Las cartas rojas lo que nos toca vivir.
Ocurrió que nuestro amigo de ahí arriba no pensó en ponerle una tapita a estas dos cajas...y, se veía venir, en una ráfaga de viento las cartas se volaron de sus cajas y se mezclaron en el suelo.
Cuando las fue a recoger se dio cuenta en el fallo garrafal que había cometido: no había numerado las cartas!!!
Así que lo más que pudo hacer fue volverlas a dividir por colores y meterlas en sus respectivas cajas.
El juego perdió el sentido.
Niños con depresión.
Cuarentaañeros en discotecas buscando un rollo de una noche.
Jubilados con culto al cuerpo frente al espejo del gimnasio.
Abuelos que son más padres de sus nietos de lo que lo fueron con sus hijos
Treintaañeros enamorados tonteando en un banco del parque.
Bebés con estrés.
Como si las edades del hombre estuvieran siempre de carnaval. Disfrazándose unas de otras.
De niños nos visten de mayores y cuando llegamos a mayores nos queremos vestir de todo eso que no pudimos vivir de niños por estar tanto tiempo vestidos de mayores.
Si hay algo que está claro son las reglas del juego: hay que gastar todas las cartas. Todas las edades salen antes o después al tablero. Nada de lo que nos toca vivir se quedará en el montón.
Saco carta verde: 30 años.
Me toca sacar del otro montón. Le doy la vuelta a la carta roja y leo.
Ya lo leí.
Quien lo quiera saber, que se acerque a verlo.
lunes, 30 de diciembre de 2013
Casi sin hablar
Casi sin hablar.
Nos hiciste grandes.
Despacito, con una media sonrisa, en silencio. Nos hiciste a todos tan grandes.
Ese es el regalo que nos dejas. Por eso no duele tanto la despedida. Porque si nos has hecho crecer ha sido a base de trocitos de ti, trocitos que fuiste dándonos con tu tiempo, tu paciencia, tu sorisa (siempre tu sonrisa!)...trocitos de ti que ahora son nuestros.
Casi sin hablar.
Regalando vida.
Y no hay nadie a tu alrededor al que no hayas hecho especial. Tus hijos, tus nietos, tus nueras, tus sobrinos, tus cuñados,...Recuerdo tus ojos brillando mientras hablabas de todos.
De ti nunca hablaste, pero te morías de ganas de hablar sobre nosotros a todos los demás.
Y en esas gafas que siempre llevabas debía de haber un filtro especial, porque sólo contabas cosas buenas.
Como en Big Fish, hiciste que la historia de tu vida fuera gigante porque hiciste gigante a todos los que te rodeaban.
Cogido de tu mano, entrando en el Lluis Sitgar, mi primer partido de fútbol.
Frente al espejo, mi primer nudo de corbata...el mismo que repito hoy.
Mis primeras clases de conducir.
Mi vida tiene tanto de ti.
Así que esa fue tu despedida. Todos recordándote. Todos reviviendo los momentos que nos diste. Algunos en alto, otros para sí mismos.
Sonrisas involuntarias Alguna lágrima también.
Y entre nosotros, una cuerda fuerte que nos unía.
Nos unía sin palabras, porque, está claro, no hacen falta palabras si una parte de todos nosotros eres tú.
Me siento muy feliz de haberme podido despedir de ti, y, sobre todo, de haber sido una pequeña parte de tu vida
....igual que tú, casi sin hablar, eres parte de la mía
..... y lo serás de todos los que me rodeen.
Nos hiciste grandes.
Despacito, con una media sonrisa, en silencio. Nos hiciste a todos tan grandes.
Ese es el regalo que nos dejas. Por eso no duele tanto la despedida. Porque si nos has hecho crecer ha sido a base de trocitos de ti, trocitos que fuiste dándonos con tu tiempo, tu paciencia, tu sorisa (siempre tu sonrisa!)...trocitos de ti que ahora son nuestros.
Casi sin hablar.
Regalando vida.
Y no hay nadie a tu alrededor al que no hayas hecho especial. Tus hijos, tus nietos, tus nueras, tus sobrinos, tus cuñados,...Recuerdo tus ojos brillando mientras hablabas de todos.
De ti nunca hablaste, pero te morías de ganas de hablar sobre nosotros a todos los demás.
Y en esas gafas que siempre llevabas debía de haber un filtro especial, porque sólo contabas cosas buenas.
Como en Big Fish, hiciste que la historia de tu vida fuera gigante porque hiciste gigante a todos los que te rodeaban.
Cogido de tu mano, entrando en el Lluis Sitgar, mi primer partido de fútbol.
Frente al espejo, mi primer nudo de corbata...el mismo que repito hoy.
Mis primeras clases de conducir.
Mi vida tiene tanto de ti.
Así que esa fue tu despedida. Todos recordándote. Todos reviviendo los momentos que nos diste. Algunos en alto, otros para sí mismos.
Sonrisas involuntarias Alguna lágrima también.
Y entre nosotros, una cuerda fuerte que nos unía.
Nos unía sin palabras, porque, está claro, no hacen falta palabras si una parte de todos nosotros eres tú.
Me siento muy feliz de haberme podido despedir de ti, y, sobre todo, de haber sido una pequeña parte de tu vida
....igual que tú, casi sin hablar, eres parte de la mía
..... y lo serás de todos los que me rodeen.
jueves, 21 de noviembre de 2013
La puerta atrás
Uno de los elementos básicos entre los fundamentos ofensivos en baloncesto es la llamada puerta atrás.
Trotando hacia fuera del aro. Clavamos el cuerpo, a la altura del triple es la zona ideal. Entonces llega el movimiento que sólo los grandes saben reproducir con artística naturalidad. Peso del cuerpo en una dirección, pero tus músculos pensando ya en correr hacia el otro lado. Giro de punteras. Cambio de dirección y cambio de ritmo hacia el aro.
Defensor clavado, se ha creído el teatro de tu cuerpo. Pase picado entre defensores y entrada a canasta solo.
Siempre me hizo gracia ese nombre, el de puerta atrás.
Repite el entrenador eso de que no hace falta correr mucho, ni muy rápido. Sólo es necesario un gesto. Clavar peso. Mentir con los músculos. Y un primer paso rompedor. Lo demás da igual. Lo de antes. Y lo de después.
Eso explica que Juan Carlos Navarro, que prácticamente anda cojeando, a sus treinta y tantos aún sea capaz de hacer una puerta atrás mucho mejor que muchos americanos diez años más jóvenes, capaces de humillarles en cualquier prueba atlética.
Yo era de los de mucho correr. Corría tanto que al final despreciaba la importancia del que era en realidad el momento clave.
Siempre le he dado demasiado significado al esfuerzo. Como si correr más te garantizase mejores resultados.
En nuestra vida hay muchas muchas puertas atrás.
Situaciones donde lo mucho que corras, lo mucho que trabajes, lo mucho que te esfuerces no van a proporcionarte ni un gramo de mejora.
Situaciones donde no es la cantidad de ti, sino tu calidad, las que dictan tu éxito.
Pero qué difícil resulta orientarse a la calidad de tus actos, a la calidad de tu vida...cuando en todos los lados se nos mide por la cantidad. Mal medido, claro.
Gano 80.000 euros. Claro, me estás diciendo la cantidad de lo que ganas. Pero aún no me has dado un sólo detalle de la calidad con las que los ganas.
Me paso toda la tarde con mis hijos. Claro, me dices que pasas muchas horas con ellos...aunque no me has dicho la intensidad con la que las pasas...
Y en la vida, en la vida no hay entrenadores en cada esquina para recordártelo...no corras tanto, céntrate en correr sólo cuando recibirás una ventaja de ello.
La puerta atrás. Me recuerdo a mí mismo gritándole a los niños en el entrenamiento...NO CORRAS TANTO!!! Ojalá hubiera estado Juan Carlos Navarro allí, al fin y al cabo un ejemplo vale más que mil palabras, me habría ahorrado muchos gritos.
Curiosamente (y eso me alegra de sobremanera) muchos niños aprendieron a hacerlo mejor que yo.
La puerta atrás.
Que sólo los grandes maestros llevan a cabo a la perfección.
En la cancha
Y también en la vida.
En la cancha, una canasta fácil
En la vida...en la vida lo es todo.
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