Empezaba mal el fin de semana largo.
Nubes grises, mi coche sin batería en el parquing de Seat esperando a la grúa y un nudo amargo en el estómago.
Día 31 de Octubre y sabiendo que el día siguiente no lo pasaría en casa.
Sólo me ha ocurrido esto 2 veces en la vida.
La primera vez me cogió metido en mi habitación, en el semisótano de una casa rodeada de nieve, en un pueblo de menos de 20.000 habitantes perdido en algún lugar de la Baviera profunda.
Día 31 de Octubre, sabiendo que al día siguiente me sentiría un poco más mayor, seguramente un poco más solo. Es difícil de explicar.
Uno lo asume, cierra los ojos y se duerme abrazando fuerte al nudo de la tripa.
Han pasado 5 años. De los 25 a los 30. Números redondos.
Y uno se da cuenta poco a poco de que la vida se parece mucho a las película de cine, depende de qué te hayan contado antes y de las expectativas con las que vayas a ver la peli.
Si te han dicho antes que la película es genial, estupenda, maravillosa...probablemente luego te sepa a poco.
Quizá como esas veces en que te tiras dos semanas preparando la que va a ser "tu mejor fiesta de cumpleaños"
En el sótano de aquella casa perdida en Baviera tuve una de las noches más agradables que recuerdo. Cociné las dos primeras tortillas de patata de mi vida, hice pan tumaca para aburrir, puse todo mi arsenal de embutido importado en maletas desde españa en platos, olivas, queso,... y con la mesa lista comenzaron a bajar mis invitados.
Primero el casero, Horst, medio alemán medio polaco, con sus mejores galas y repeinado para la ocasión. Después su mujer Daniela y sus dos hijos que, en fila y super educadamente me desearon un feliz cumpleaños y me dieron, cada uno, un regalito (una botella de licor y unos bombones).
Tras ellos bajaron los dos abuelos de la casa, con dos tartas enormes hechas por la abuela y por último se unieron mis dos compañeros de "piso", Josef, medio marroquí medio alemán y Thomas, alemán.
Todos comieron encantados, cantamos, jugamos, contamos chistes, nos acabamos más de una caja de cervezas. Y yo tuve el mejor regalo, hacerse un poco más mayor con una sonrisa.
Cinco años después el fin de semana, como digo, empezaba con mi coche parado en el parquing de seat y un viaje a Burgos en el horizonte frente al que, para qué nos vamos a engañar, mi cuerpo no ponía demasiada buena cara.
Tuve claro que tenía que escribir este blog el sábado por la tarde.
La chimenea crepitaba a mi espalda, el fuego dibujaba sombras en la vidriera, sombras que ya se mezclaban con las del anochecer. La señora Antonia me agarraba el antebrazo con fuerza mientras me explicaba que su marido siempre llevó los zapatos limpios, aunque ella se tuviera que acostar a las 12 de la noche después de trabajar todo el día para ello.
Qué fuerza, con sus 90 años, quién lo diría, siendo el centro de la conversación, mientras en un semicírculo todos reímos con sus historias.
Allí, al calorcito del fuego, con un gin tonic en la mano y un poco de dolor en el estómago de tanta risa acumulada, allí como digo es donde decidí que tenía que escribir este blog.
Es un blog dedicado a Javi, a Ramón, a Cesco, a Patri, a Ali, a Julio, que convirtieron, una vez más, 5 años después, un día sin expectativas en un día para recordar para siempre.
Y es un blog si cabe aún más dedicado a Raimundo, Marga, Antonia, Beltrán, Matías, Daniela...a toda la familia de Javi que, ellos sí, me sorprendieron con su calidez, su naturalidad, su sinceridad desde el primer segundo, esa manera de agarrarse a las cosas buenas de la vida que me dejó algo que pensar en el viaje de vuelta.
Burgos hizo de pueblo en mitad de Baviera y me regaló una peli de esas en las que entras con cero expectativas, casi obligado...y te vas de la sala con una sonrisa de oreja a oreja, queriéndoselo contar a todo el mundo.
Vinos, risas, lechazo, tapas, bromas con kebabs, paseos por la catedral, discusiones en el coche, algún gin tonic, más discusiones. Y todo bien envuelto en papel de regalo.
Y así, echando de menos mi casa, por lo menos volví de Burgos con un enorme regalo por los 30.
Sólo queda saber una cosa.
Dónde me cogerán los 35??
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