Cuando uno viaja solo en avión puede optar por dormir, por pensar, o por hacer una lenta transición del pensamiento al sueño.
El pasado lunes volvía desde Palma a la que ahora es mi casa en Barcelona y opté por la opción B: la de pensar. Y, precisamente, solo como volaba, me dio por pensar en la soledad.
El cantaautor madrileño Antonio de Pinto, dice en una de sus letras que para querer bien a alguien hace falta saber cogerle con una mano y saber soltarle con la otra.
Pues bien, a la soledad, como a una buena novia hay que saber agarrala fuerte en ocasiones y dejarla correr en otras..... DIFICIL TAREA.
El primer problema es lo complejo de la soledad, que aúna un estado físico y un estado emocional en un mismo concepto. Y así es, como dicen tantas canciones, que podemos sentirnos solos rodeados de mucha gente o por el contrario no percibir en absoluto la soledad a pesar de que no tengamos a nadie cerca.
El segundo problema se sitúa en su aleatoriedad. No hay regla escrita para la soledad, lo único cierto es su incertidumbre. La soledad no se consigue de una manera o de otra. No se escapa de la soledad por ningún método o receta.
También está la cuestión semántica. ¿Qué estamos pidiendo cuando pedimos que nos dejen solos?
Pues la mayoría de gente lo que quiere decir en realidad es "me gustaría que te fueras, pero no me importaría que viniese otra gente a la que me apetece más ver, de hecho me ayudaría mucho".
Adicionalmente hay soledades positivas y soledades negativas. Y no importa el contexto.
Viajamos solos en el autobús y escuchamos las conversaciones de los demás, muy muy tentados de intervenir. Cenamos con todos nuestros amigos y en un momento de la cena nos aislamos para oir solo costillas adentro.
Es complejo este tema.
Aún sentado en el avión se me ocurre que todas mis soledades felices se han apoyado en algún elemento de la naturaleza. Sumergido en el mar. En lo alto de una montaña. En el desierto. Tumbado al sol en la playa.
Las soledades negativas, por el contrario, se suelen refugian en rincones. Un sofá. La cama. Un banco del parque. El coche.
Estoy escuchando la conversación de los de delante. Y yo que me pensaba que quería estar solo para poder pensar un rato sobre la soledad....
Pensar tanto no es bueno para tu salud mental! believe me. :D
ResponderEliminarNo olvides que en numerosas ocasiones cuando uno pide que le dejen solo precisamente pide que no le abandonen, que le acompañen de una manera diferente a la que lo estan haciendo y que no le juzguen, que le acepten.
Por cierto,¿este blog admite criticas constructivas?
Eso que dices lo leí en un libro de Galeano (es el autor prefe de todos los psicólogos, jejeje)
ResponderEliminarPor supuesto se aceptan todo tipo de críticas!!
JAJAJA
ResponderEliminarNo lo he sacado de ahi.
No he leido nada de él aunque le conozco.
Debe tener razon porque cuando rebuscas la gente lo cuenta tal cual.
Que bien! me abres la veda a criticas!!!seré buena :D